Una toallita inteligente para detectar enfermedades

La idea es del argentino Gabriel Weinstein y la ideó con su equipo en la edición 2014 de Singularity University, el campus de innovación de la NASA, puede servir para la detección de temprana.

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“Es el primer proyecto en el mundo que involucra a la menstruación, por lo que nos costó mucho encontrar información. Fue muy difícil. Sólo descubrimos que un policía de Nueva York la había usado para resolver un caso. Pensándolo así es revolucionario y no invasivo. Buscamos sacarle provecho a algo que inicialmente se piensa en términos negativos, malos o molestos, sobre todo, en el caso de las mujeres que más lo padecen”, dice Weinstein. La idea ayudar a una detección temprana que complemente el diagnóstico posterior de un especialista.

Sus compañeros en este proyecto fueron una médica danesa, un emprendedor danés, una ingeniera mecánica polaca; un experto en usabilidad de productos búlgaro; y una médica brasileña.

Gabriel y parte del equipo que desarrolló el producto.

Gabriel y parte del equipo que desarrolló el producto.

– ¿Cuáles fueron los primeros pasos del desafío que proponía la universidad?

– Empezamos a trabajar en una start up weekend, donde armamos el proyecto durante 48 horas. Era poco tiempo, pero nos sirvió para ver si realmente funcionábamos como grupo. Era una especie de testeo y lo tomamos como tal, con jueces incluidos. Cuando terminó nos dijeron que habíamos ganado la primera competencia. Eso fue buenísimo. Después vino un mes intenso en el que hicimos de todo, desde leer patentes para chequear que lo nuestro no estuviera hecho hasta investigar la tecnología y hacer encuestas para ver si la gente usaría eventualmente la toallita.

Existen 300 marcadores, o sea datos, que están en la menstruación y no en la sangre

– ¿Qué requisitos mínimos tenía que cumplir el proyecto?

– Te daban tres, después hacías lo que querías. Tenía que ser factible; tenía que afectar a mil millones de personas, de acá a diez años; y había que desarrollarlo en grupo. El desafío, además, debía responder a alguna de las verticales de la universidad, como salud, agua, energía, etc. Elegimos entonces uno relacionado con salud y que involucraba a aproximadamente 1700 millones de mujeres que menstrúan, por lo que estábamos cubiertos. Hubo grupos que estuvieron más complicados.

-¿Por qué la menstruación? ¿Cuál fue el puntapié inicial que le dio origen?

– Descubrimos que hay 300 marcadores, o sea datos, que no están presentes en la sangre pero sí en la menstruación (sangre, fluidos, endometrio). Cerraba por todos lados. Lo más llamativo es que todo esto ocurrió durante la primera semana, en uno de los tantos brainstormings que tuvimos.

A futuro, pensamos incorporar valores relaciones con la fertilidad

-¿Cuáles son las enfermedades que el chip podrá detectar?

– Tenemos un montón: HIV, sífilis, gonorrea, HPV, clamidia, entre otras que analizamos. Hicimos un prototipo con la última, que es la más común, no es mortal y tiene cura a las dos semanas, aunque incluiremos todas las mencionadas y algunas más. Incluso, pensamos en la posibilidad de incorporar valores relacionados con la fertilidad, que resulta un negocio gigante.

– En líneas generales, ¿cómo funciona la toallita y de qué manera emite una alerta?

– La toallita será flexible y tendrá tres capas: la primera, de contacto con la piel; la segunda, de absorción y filtrado; y la tercera, la del sensor de microfluidos. Se trata, en realidad, de un pequeño laboratorio adentro de un chip (un sensor, una batería y un transmisor de radiofrecuencia, que es el encargado de enviar la información al celular). Cuando la sangre llega al sensor, el marcador reacciona en caso de encontrar una enfermedad y se genera un electrón. Si lo hay, significa que hubo reacción y que algo tenés.

-¿Tienen pensada alguna estrategia para motivar a las mujeres a comprar el producto?

Sí. Cada paquete contendrá dos de estas toallitas junto con las convencionales. Esto es porque si aparece que la persona tiene una infección, seguramente va a querer volver a chequearlo. Hicimos una encuesta y la gente está super dispuesta a pagar un poco más. Más adelante, pensamos implementarlo en tampones.

– ¿Dónde harían el lanzamiento? ¿Cuál sería el primer mercado al que apuntarían?

– Idealmente, será Brasil y América latina. En Estados Unidos pueden tardar entre 5 y 7 años en aprobar cualquier producto médico, por eso, para esta etapa está descartado.

Quiero que el producto sea argentino, y traer acá todo lo que aprendí allá

Fuente: La Nación


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