Payadoctores. Risa para la salud

Esta ONG ofrece un tratamiento complementario para pacientes internados. La alegría, el humor y la fantasía los recursos fundamentales.

Por Web de Salud

Risas abrazos y alegría es lo que día a día tratan de trasmitir los Payadoctores Rosario a personas internadas en distintas instituciones. Actualmente la organización cuenta con 100 integrantes y acercan su felicidad en instituciones como los Hospitales Vilela, Centenario, Clemente Álvarez y el geriátrico Tercera Edad.

Esta nota se hace en un clima cargado de risas y gritos. El 2 de diciembre esta ONG hizo un trabajo conjunto con Rosario Solidaria en el marco de Un Día Para Dar, que propone hacer distintas acciones solidarias en esa fecha. Los payadoctores se congreraron en el centro rosarino y allí repartieron abrazos para todos los peatones y también para Web de Salud.

“Vamos todos los viernes – explica una payasa – al geriátrico de la tercera edad, viene la nave, que viene de júpiter, y nos bajamos ahí donde nos están esperando nuestros amigos los abuelos”. ¿Y qué hacen con los abuelos? “Jugamos, cantamos, tejemos, viajamos, muchos viajaban cuando eran jóvenes y ahora no pueden, están en unas naves que tienen ruedas grandes, cómo unas bicicletas raras y nosotros los sacamos a pasear y viajamos con la imaginación”.

Payadoctores nace en 2007. Ese año se dictó un curso donde se formaron a 30 personas en este arte. De esos 30 iniciales fueron siete los que con mucha dificultad y con un arduo trabajo fueron a su vez instruyendo a otros en esta terapia hasta llegar a los 100 que son en la actualidad.

Romina Burccelaria es kinesióloga, hace dos años que integra payadoctores y está trabajando en el Hospital de Niños Vilela. “Son pacientes con tratamientos más prolongados donde se forma otro vínculo. Además de brindarle un buen momento durante la internación se intenta trabajar ciertas cosas que favorezcan al tratamiento como el vínculo con los padres o “levantarlo” un poco o hacer una intervención más tranquila si ese paciente necesita estar relajado.

Acompañar a los pacientes vestido de payasos no implica sólo hacerlos reir, “a veces vamos a encontrarnos con una persona nos necesita en ese momento. Vamos a escuchar, a compartir, a leer; a hacer lo que el paciente tenga ganas en ese momento” cuenta Lali Bermejo, integrante de Payadoctores Rosario desde 2012.

El humor, el estado de ánimo y el acompañamiento son elementos fundamentales a la hora de sobrellevar una internación, por eso “teniendo en cuenta que la persona internada no puede decidir en ese momento sobre su cuerpo, el payadoctor ofrece un espacio para que pueda expresar su subjetividad” explica Bermejo.

Todos los años la organización realiza ateneos informativos para quienes quieren integrarla. Fue en ese ateneo Romina y Laly tuvieron en claro que era esto lo que querían hacer. Para Laly Bermejo “es vincularse de otra manera, predispuesto, con buena energía y decir ‘estamos acá para acompañarte, para construir algo juntos con alegría’”, para Romina “fue una de las cosas más lindas y gratificantes que hice en mi vida”.

Hacer reír no sólo es patrimonio de los médicos, que también hacen llorar. Payadorctores lo integran comunicadores, abogados, ingenieros, kinesiólogos y, obviamente, médicos. Para formar parte de este serio y chistoso grupo se debe presentar un curriculum y una carta explicando por qué se quiere ser un payadoctor. Una vez aprobada la solicitud se debe hacer un curso de nueve meses donde se brindan herramientas de clown; de psicoanálisis, para poder afrontar las situaciones que se les presentan y de bioseguridad, ya que la tarea se lleva a cabo en efectores de salud; “obviamente que con todo lo que damos en el curso y con nuestras las ganas de compartir y de dar nada puede salir mal” dice la payadoctora.

Respecto a la reacción que tienen quienes son acompañados por estos payasos Bermejo cuenta que en general “nos reciben muy bien y cuando entablamos vínculos más aún. También hay gente que no tiene ganas de estar con nosotros en ese momento lo cual para nosotros también significa un aporte, porque que esa persona pueda decir que no a algo también es beneficioso, pero en general todo el mundo se termina enganchando”.

Experiencias

Cuando se las consulta sobre alguna anecdota que les resulte significativa, ninguna de las payasas duda al momento de recordar. Laly Bermejo cuenta la historia de Gerardo, un abuela del Geriatrico Tercera Edad que ya falleció. Gerardo era ciego y no podía pararse porque tenía los músculos de las piernas atrofiados, “con mi dupla comenzamos a hacer una radio – todo basado en la fantasía y en lo que él proponía – que se llamaba Calela, y que emitía los viernes, donde él hacía publicidades, caminabamos por los pasillos del geriátrico y la verdad que podemos decir que le dejamos algo y él también nos dejó algo a nosotros. Y ese último tiempo que el tuvo fue realmente diferente a lo que venía viviendo antes, eso es lo que nos motiva para seguir adelante”.

Romina Brucellaria recuerda inmediatamente a Nacho, un paciente del Hospital de Niños Vilela. “A Nacho, lo seguimos un mes y pico. Es un chico con un contexto social atrás bastante complicado y necesitaba mucha contención, mucho afecto desde lo vincular. Lo que se logró fue que pueda conectarse con nosotros desde la mirada, nos veía desde la ventana y ya sonreía, eso ya valía la pena de haber ido hasta ahí. Se lograron cosas muy buenas como concetarse con la fantasía de contar un cuento, cantar una canción, generar una atmosfera mágica en la que el pueda olvidarse de esa realidad que tiene y darle una herramienta para que el pueda utilizarla y a través de su imaginación ir hacia donde lo necesite”.


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