Curso internacional entre el IBR y la UNR

La actividad estuvo dirigida por Javier Irazoqui, egresado de la UNR y Profesor en la Harvard Medical School y contó con la presencia de Daniel Colon-Ramos, profesor en la Yale School of Medicine, entre otros profesionales.

Por Jimena Zoni

Del 6 al 17 de octubre se dictó en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas y el IBR, el Curso Internacional de Posgrado: “Introducción a Caenorhabditis elegans como sistema experimental: un enfoque práctico”.

Auspiciado por el Consorcio de Doctorados en Ciencias de la Vida, programa perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación y junto a la Universidad Nacional de Rosario, la Facultad y el IBR, posibilitaron la realización de este curso internacional de excelencia.

El doctor Javier Irazoqui, egresado de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, actual Profesor en la Harvard Medical School,  fue el director de la actividad, aportando sus conocimientos y experiencia en el sistema modelo.

Además, el curso contó con la presencia de destacados docentes de Estados Unidos, Rosario y Buenos Aires, los doctores, Daniel Colon-Ramos, profesor en la Yale School of Medicine, Diego de Mendoza, Silvia Altabe, María Cecilia Mansilla, Celina Galles, de la UNR, y Olga Castro, de la UBA.

El curso brindó a los participantes las herramientas para utilizar a este nematodo como sistema modelo en sus propios proyectos, o para iniciar nuevas investigaciones con mayor enfoque in vivo.

Javier Irazoqui, especialista en el tema, además dictó un seminario al respecto, y aportó resultados en C. elegans que revelan mecanismos de regulación inmunológica por el sistema nervioso.

En 1990 Irazoqui, originario de Santa Fe, se instaló en Rosario para estudiar biotecnología, motivado por los relevantes descubrimientos de ese momento de la biología molecular, y el ADN recombinante que permitía la manipulación genética.

Realizó su tesina en el laboratorio de Diego de Mendoza, bajo la dirección de Patricia Marini, y se licenció en Biotecnología. Luego, ingresó a la prestigiosa Universidad de Duke en Carolina del Norte para realizar su doctorado, y como corolario realizó sus estudios posdoctorales en la escuela de medicina de la Universidad de Harvard.

¿Cuáles fueron los resultados del reciente curso?

El curso superó nuestras expectativas, la financiación del consorcio fue fundamental para que podamos viajar con Daniel. Es el primer curso que se dicta a través de este consorcio que reúne a quince universidades nacionales, y a través del sistema de becas, posibilitó la participación de muchos estudiantes del país que no pueden tener acceso a este tipo de información.

El objetivo fue propagar las aplicaciones del “gusano” a los distintos problemas biológicos en los que investiga cada participante. El sistema es interesante ya que requiere pocos recursos financieros para poder trabajar y se obtienen resultados en forma rápida.

Fue muy gratificante ver el interés, la dedicación y el aprendizaje de los estudiantes, provenientes de distintas provincias que trabajan en diversos campos de investigación, desde hongos, bacterias, pez cebra a farmacología. Esta diversidad ayudó a que cada uno pensara como aplicar lo del gusano a lo suyo.

¿Qué fue lo que maravilló a la comunidad científica de este gusano tan discreto?

En la actualidad Irazoqui trabaja en el área de salud en Harvard, enfocado en Genética, tanto en el patógeno Staphylococcus aureus, como en el gusano. La bacteria causa infecciones graves, y es un problema hospitalario significativo.

Mi objetivo es proporcionar una respuesta sobre cómo funciona el sistema inmune y cómo se establece la relación con los microbios, incluyendo los patógenos, y el modelo del gusano es una herramienta novedosa.

El sistema es clave para la biología moderna, tanto como la mosca y el pez cebra. El gusano es un animal más simple, la genética es sencilla de hacer. La genómica es accesible y muchas herramientas están bien desarrolladas. En mi caso, también estoy dedicado a buscar drogas, hacer un “screening” para las enfermedades inflamatorias, como la artritis o la esclerosis múltiple, esto también te permite hacer el pequeño animal.

Después, como todo modelo tiene sus limitaciones, lo fundamental es que el sistema hay que elegirlo en función de la pregunta y no al revés.

 Un gusano discreto

Caenorhabditis elegans, es un gusano diminuto del suelo que desde hace más de 40 años también vive entre las paredes del laboratorio. En las últimas décadas, alcanzó el prestigio de organismos de mayor tradición, como la mosca del vinagre o el ratón.

Se utilizó para estudiar la genética del desarrollo y el sistema nervioso. Últimamente, también hace sus aportes en el conocimiento de las causas del envejecimiento, de la muerte celular y de la estructura del genoma.

La secuencia de su genoma como primer organismo pluricelular se publicó en 1998 y si bien para aquel entonces presentaba algunos vacíos, hoy se considera completa. Con cerca de 20000 genes, la distancia que separa este gusano del ser humano (con unos 30000) parece acortarse.

Las ventajas que posee el C. elegans frente a otros modelos animales son claras: es transparente, posee el mismo número de células en cada individuo, cuenta con un alto grado de homología con los seres humanos y es capaz de desarrollar tejidos, órganos e incluso sistemas, por lo que es un modelo animal habitual en la investigación de numerosas patologías humanas -como enfermedades neurodegenerativas, cáncer o distrofia muscular.

El estudio del genoma del C. elegans, junto a los estudios sobre la mosca Drosophila melanogaster, permitió a los científicos comprender los procesos de desarrollo temprano y diferenciación celular, y la presencia de genes maestros que controlan dicho proceso. Además, sirvió como base para secuenciar el genoma de otros animales e, incluso, el genoma humano.

La facilidad con la que el C. elegans puede desarrollarse, manipularse y observarse permitió a la investigación biomédica explorar nuevas áreas. «El gusano» ha colaborado de manera silenciosa con la obtención de tres premios Nobel y con cientos de artículos de investigación en los últimos 50 años.

Aunque fue elegido inicialmente por la facilidad con la que se analiza su genética, el interés aumentó al transformarse en el primer animal que presenta un genoma secuenciado. El genoma reveló mucha información respecto de la maquinaria básica de los animales en general y sobre los nematodos en particular.

 

Fuente: IBR


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