Casa Educativa Terapéutica

Una experiencia de la Sedronar que trata el consumo problemático de sustancias de manera integral.

Por Web de Salud

La Casa Educativa Terapéutica (CET) de Granadero Baigorria se encuenta en el área rural del municipio donde abuda el campo abierto. Fue inaugurada en septiembre de 2014 y nace con la nueva impronta que la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) adquiere con la llegada de Juan Carlos Molina. Ya no se ve al consumo de sustancias como un asunto legal, sino que se lo enfoca desde el aspecto sanitario. Ya no se ve a consumidor como un delincuente, sino como una persona con derechos que necesita ayuda.

En ese punto Karina López, la directora de esta Casa es categórica: “se corre el eje de la sustancia hacia la persona y hacia lo que le pasa a esa persona, lo que siente. Y mediante la devolución de un tratamiento se le restituyen derechos, por eso no solo abordamos la salud, sino también el deporte, la cultura, el descanso, la educación, el alimento, la recreación”.

En la CET trabajan alrededor de 50 personas entre: facilitadores, cocineros, talleristas, psicologos, personal de limpieza, médicos, encargados de la seguridad, psiquiatras, operadores socioterapeúticos, trabajadores sociales y otros profesionales. Desde que abrió, la casa recibió a 47 personas, de esas el 95% son varones, las edades van desde los 15 en adelante y actualmente la persona más grande tiene 50 años. “La sustancias más consumidas son alcohol, marihuana, cocaína y psicotrópicos y todas las situaciones suelen ser de policonsumo” cuenta la directora de la CET que además explica que la situación de la baja tasa de mujeres que llegan a buscar tratamiento, “Sucede que muchas tienen hijos y eso es una dificultad para llegar al tratamiento porque no tienen donde dejar a los pequeños”. Por eso desde la CET están proyectando crear una guardería donde se puedan atender a los hijos de las mujeres que realizan están accediendo a un tratamiento.

En la Casa no se hacen diferencias entre sustancias legales o ilegales. “Pasa que el consumo de sustancias legales está más naturalizado y socialmente aceptado. Nosotros le damos más importancia a las legales que a las ilegales. Sabemos que el alcohol es la puerta de entrada, porque es lo que está más a mano” explica López.

Parte del Equipo de la CET. Daniel Perreta, José Malé,  Carina Angelini, Noelia Borletto, Karina López y Tania Gómez.

Parte del Equipo de la CET. Daniel Perreta, José Malé, Carina Angelini, Noelia Borletto, Karina López y Tania Gómez.

Según el planteo teórico que se maneja en la Casa se puede decir que hay una pirámide de consumo. El uso, el abuso y la adicción. “El consumo problemático – dice López – sucede cuando la adicción impide tener una adherencia a las actividades diarias normales. Se pierden los vínculos familiares, sociales, el trabajo, el estudio. Obviamente sería mucho mejor detectar las problemáticas desde el estadío del ‘uso’. Cuando tenemos una persona que sufre una adicción es porque llegamos un poco tarde”.

Para tratar los problemas de adicciones es fundamental conocer a la persona que se trata. Cuando se pregunta por qué consumen, Karina López, que además fue Coordinadora del Área de Prevención de Adicciones de Granadero Baigorria, se remite a las historias familiares que les cuentan los asistentes a la CET: “uno entiende las decisión de consumir como para anestesiarse de alguna manera. Yo creo que es eso, anestesiar el alma, la cabeza, el corazón de tanto dolor”.

Y además explica que “quien consume es una persona que sufre mucho y no todo el mundo puede entender ese sufrimiento. Los que trabajamos con estos pibes vamos ejercitando el poder ver ese dolor que es tan grande y el consumo es como un bastón donde se apoyan” y agrega que “a veces no se le puede pedir demasiado a la persona si hace una semana que no come o tres meses que duerme en la calle o 10 años que no ve a su familia. Me parece que hay que trabajar otras cosas y después aplicar todo lo otro, pero tienen que ir de la mano las dos cosas”.

Lo que vamos haciendo de a poco es tratar de reemplazar con otras cosas ese bastón que es el consumo, para que puedan apoyarse en otras cosas un poco más fuertes como la obtención de un proyecto de vida, poder aprender un oficio para tener un trabajo, poder aprender a leer y a escribir, porque aunque parezca impensado tenemos chicos que son analfabetos”.

CASA EDUCATIVA TERAPÉUTICA  (36)Para brindar esas herramientas es que la CET cuenta con numerosos talleres: música, musicoterapia, cine debate, terapias grupales e individuales, reuniones semanales con los familiares de los asistentes, actividades con nuevas tecnologías e inclusive se está trabajando en un proyecto de educación popular. También se planean hacer talleres de oficios para que puedan desarrollar un trabajo de manera autónoma y además se brindan consultas fonoaudiológicas, nutricionales y clínicas y actividades recreativas y deportivas.

En general las personas que llegan a la CET lo hacen espontáneamente, por intermedio de una persona de su entorno, como un familiar o por una derivación institucional. Para el último caso la CET diseñó un protocolo por el cual se rigen las derivaciones porque “a veces los chicos se constituyen en un depósito interinstitucional y en ese devenir entre las instituciones pierden el lazo con la comunidad, algo que no les hace bien. Lo que queremos garantizar es la vuelta de la persona con conflictos con sustancias a la comunidad”.

En relación a los menores en la CET son totalmente respetuosos de sus derechos. La Directora explica que “si nosotros vinculamos a los chicos a un espacio con adultos a actividades no convenientes, desde lo institucional le vulneramos derechos. Por eso se busca la vinculación en espacios apropiados. Lo que no podemos hacer bajo ningún concepto es alojarlos durante la noche, no podemos hacerlos pernoctar con adultos” y agrega que los menores de 16 años no pueden ser vinculados a ninguna actividad.

En el caso de que se acerquen a la casa menores de 16 se comunica la situación a la Dirección Provincial De Niñez para que se decida qué hacer con ese niño. “Lo que jamas se hace es decirle ‘acá no’, siempre se busca la articulación para que esa persona no quede desamparada” dice Karina López, la directora de la CET.


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