Salud Mental: el desafío

romina-angarolla psiquiatra

Dra. Romina Angarolla

Médica psiquiatra, mat: 22101 R.E. : 44/0638
romiangarolla@hotmail.com

@romiangarolla

En épocas socialmente convulsionadas, de profundas e intensas crisis, nos vemos obligados a poner sobre la mesa los rasgos más saludables con los que contamos para poder “transitar” el momento y nos encontramos ante la posibilidad de la emergencia del malestar subjetivo.

Pero, ¿enfermar, tiene que ver solo con una respuesta o conducta individual, con una falla personal o con la idea que es el cerebro el que se altera? Claro que no, alejarse del polo de la salud mental es mucho más complejo que eso y se ponen en juego múltiples factores que van determinando nuestra conducta y nuestra mayor o menor plasticidad de adaptación.

Pero cuando hablo de adaptación no hablo de adaptación pasiva, de adaptacionismo; me refiero a adaptación activa, a poder encontrar un espacio junto a otros (profesionales de la salud o no) para hacer una lectura crítica de la realidad y ver cuáles aspectos de la misma son pasibles de transformación para así también, en un juego dialéctico, transformarnos nosotros mismos.

Si entendemos a aquel que enferma como el portavoz de los rasgos patológicos de su grupo, debemos entender que un abordaje o tratamiento individual va a operar sobre áreas muy parciales de ese padecer. Por eso es importante que el profesional de la salud mental no considere de manera sesgada las diferentes patologías porque se encontraría ante el riesgo de asumir el rol de condicionante de la evolución del paciente (hoy me queda más cómodo hablar de consultante).

Los profesionales de la salud mental que se ubiquen en ese lugar se podrán transformar en líderes de la resistencia al cambio y tratarán a aquel que consulta como un sujeto “equivocado”, “desviado”, “disfuncional” desde el punto de vista racional, cronificando el malestar, siendo así, posibles perpetuadores de los mecanismos generadores de patología.

Actualmente existen múltiples y distintos posicionamientos en salud mental y, más allá de estos, urge abordar el padecer psíquico desde la complejidad de nuestra biología, la cual se determina y es producto de la trama vincular de la cual emergemos. Como así también, y en la medida de lo posible, debemos habilitar a aquel que consulta para que asuma un rol protagónico y por último debemos hacer uso de las herramientas que tengamos para acompañar, de manera comprometida, los avatares a los cuales nos somete este modelo social patogénico.

Éste es el gran desafío.


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