3 de marzo, Día Internacional de los Defectos Congénitos

Cada año, alrededor de 8 millones de recién nacidos en el mundo nacen con un defecto congénito grave, y cerca de 3 millones morirán antes de cumplir 5 años.

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En América Latina, los defectos congénitos causan hasta el 21% de los fallecimientos de los menores de 5 años y uno de cada cinco bebés mueren por defectos congénitos durante los primeros 28 días de vida.

Los defectos congénitos son anomalías que pueden ser estructurales o funcionales, que ocurren durante la gestación. Tienen origen genético, infeccioso, ambiental o nutricional, aunque en muchas ocasiones no es posible identificarse su causa. Los trastornos congénitos más comunes y graves son los defectos cardíacos congénitos, los defectos del tubo neural y anomalías cromosómicas como el síndrome de Down. En 2016, el Síndrome Congénito de Zika (SCZ) se sumó a esta lista.

“Muchos de los defectos congénitos se pueden prevenir y la calidad de vida de las niñas y niños que los presentan se puede mejorar mediante intervenciones accesibles y muchas de ellas de bajo costo. La prevención se alcanza a través de inmunizaciones, mejoras en la alimentación y nutrición, el no consumo de tóxicos, la eliminación de factores ambientales y la prevención de enfermedades como la diabetes en la madre, entre otras medidas”, señala Pablo Durán, asesor regional en salud perinatal del Centro Latinoamericano de Perinatología, Salud de la Mujer y Reproductiva (CLAP) de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

Sin embargo, para garantizar una mejor calidad de vida a esa población, “los países necesitan generar información para conocer la magnitud de la situación, favorecer la vigilancia, implementar programas e intervenciones específicas, brindar una atención y servicios apropiados y promover la participación activa de las familias y de la sociedad civil”, agrega Duran.

Hace una década, la OMS aprobó una resolución en la 63ª Asamblea Mundial de la Salud que pedía a los países prevenir los defectos congénitos siempre que fuera posible, promoviendo la implementación de programas de detección y proporcionando apoyo y atención continua, tanto a los niños con defectos de nacimiento como a sus familias.

En esa resolución, se hacía también hincapié en el bienestar de las personas que hubieran nacido con esa condición, aspecto que retoma el llamamiento a la acción realizado en 2017 en el marco de la Conferencia internacional sobre defectos congénitos y discapacidades en el mundo en desarrollo (ICBD, por sus siglas del inglés).

Este consenso internacional de 2017 propone, entre otras cosas, “establecer un enfoque holístico que sea multidisciplinario y multisectorial, que satisfaga adecuadamente las necesidades sanitarias, educativas, ocupacionales, de rehabilitación y sociales de las personas con defectos y discapacidades de nacimiento a lo largo del curso de su vida…”. Una perspectiva asociada con garantizarles el tratamiento oportuno, incluida la cirugía, los medicamentos, la nutrición y cobertura universal. Estas demandas se suman en la declaración a la importancia de la participación de los gobiernos para apoyar la prevención primaria y asegurar programas integrados de la sociedad civil para la sensibilización de la población.

Es en este escenario que la OPS/OMS promueve que los países de la región impulsen políticas para brindar una mejor calidad de vida a las personas con defectos congénitos de nacimiento y apoyar a las familias.

Malformaciones del tubo neural, de las más frecuentes

La espina bífida es uno de los defectos congénitos más frecuentes dentro de los defectos de cierre del tubo neural, que implica que la columna vertebral no logra completar su desarrollo. Los recién nacidos con esta condición requieren de cirugía para su corrección y según la gravedad podrán presentar diversos grados de secuelas.

La espina bífida corresponde a la malformación congénita más común secundaria a defectos de cierre del tubo neural. Los recién nacidos con esta condición requieren cirugía y presentan diversos grados de secuelas.

Fuente: OPS


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